INSEGURIDAD: UN REMISERO EVITÓ SER ASALTADO DE MADRUGADA PERO EL DELINCUENTE HUYÓ Y VOLVIÓ A PEDIR UN COCHE

Locales 24 de octubre de 2020 Por Redacción
Taxis y remises

Era madrugada del sábado y Rodrigo dormía pero con una oreja en el celular porque en cualquier momento lo llamaban para un viaje de remis, y debía levantarse rápidamente y salir. Y así sucedió, alrededor de las 2:50 AM le avisan que tenía un viaje para hacer. 

Entredormido, se viste y sale rápidamente con el coche hasta Mitre y Victoria en Barrio Alberdi de nuestra ciudad. Allí lo esperaba un pasajero solo, que estaba ansioso y estaba parado en medio de la calle. Cuando sube le dice a Rodrigo "voy hasta de mi novia a dormir allá" pero hasta ahí parecía una charla normal de un pasajero excusándose por la hora.

Cuando llegan a la esquina de San Juan y Chile en Nueva Roma B, el pasajero le dice: "para acá, que me bajo acá" y al detener el coche, se siente que comienza a tironear del plástico que divide al pasajero del habitáculo del chofer, colocado ahí desde el inicio de la pandemia para garantizar el no contacto entre ambos espacios. 

Pero había algo más: el pasajero ya tenía en sus manos un cuchillo de hoja grande y lo blandía amenazante. "La plata, la plata" le decía fuera de sí. "Yo se que la tenés, buscala porque te corto". Al oir y ver esto, lo primero que atina el chofer es a abrir su puerta, y de manera refleja, en actitud defensiva, manotear un palo del tipo para medir la presión de las gimas que usan los camioneros, que siempre lleva consigo, y encarar la puerta del pasajero.

Ante esto, el pasajero que no esperaba esa reacción, abre la otra puerta y huye corriendo, a lo que casi por instinto el chofer, le tira con el palo y le da de pleno en la espalda del asaltante frustrado que sigue corriendo.

El delincuente corrió una cuadra, dobló la esquina y entró a una casa. El chofer lo siguió, mientras daba aviso a la base, ya como norma siempre lo hacen, para ser auxiliado y así dar aviso a la policía. A todo esto el remisero dio la vuelta a la manzana y el sujeto andaba todavía por ahí, como escondiéndose y encarando a la vez.

Cuando se presenta un móvil policial, el remis se va a la comisaría primera a radicar la denuncia y el personal policial sigue la búsqueda.

El hecho ya casi, es uno más de los tantos que pasan desapercibidos en la ciudad y nunca sabremos que habría pasado si Rodrigo no hubiera actuado por reflejo, y que gracias a su 1,90 de estatura, el ladrón frustrado no se hubiera amedrentado. Tal vez otra sería la noticia si no se hubiera defendido o si hubiera usado el cuchillo con que lo amenazaba.

Pero lo peor, es que conforme los datos descriptivos que dejó en la base, el mismo sujeto tuvo la caradurez y la "tranquilidad" de volver a llamar a la base, entre 10 y 15 veces más, para pedir otro coche. Cuando el nuevo remis fue, lo reconoció y no lo levantó, pero por lo visto seguí rondando por ahí, impunenemente.

"Casilda no era asi" nos dice Rodrigo. Pero ahora lo es y la pregunta es: ¿Quien nos cuida? ¿Quien nos defiende?

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