PARRICIDIO DE PUJATO: "SIEMPRE TUVE UNA VIDA DE MIERDA, Y ESE DÍA NOS DECÍA QUE NOS IBA A MATAR A TODOS"

Pujato 02 de febrero de 2021 Por Redacción
Sede Fiscalia Casilda

"Yo quiero declarar" le dijo Marta, viuda de Miguel "Mito" Craia al Juez Vacca quien preside el tribunal por el juicio oral y público que se le sigue a su hijo Uriel de 36 años por el homicidio calificado por el vínculo de su padre, aquel mediodía de domingo 3 de marzo de 2019.

Hoy comenzó el juicio y va a durar aproximadamente una semana, hasta que el tribunal conformado por los jueces Vacca, Strogolo y Usandizaga dicten la sentencia que puede condenar o inclusive absolver a Uriel Craia por haber matado a su propio padre de una puñalada en la espalda con cuchillo de cocina.

Si uno toma el caso solamente por el titular, lo primero que pensamos es en juzgar prematuramente al victimario como culpable sin dudarlo: "quien puede matar a su propio padre" nos decía un colega al hablar de la noticia, pero después de escuchar a la ex esposa de Miguel "Mito" Craia, muerto aquel día, la razón da un giro de 180 grados.

El juicio en sus formalidades, tiene los alegatos de apertura, la ronda de testigos propuestos por una parte o la otra, o consensuados, los alegatos de clausura y por ultimo, la sentencia del tribunal, conforme a lo todo lo que vieron y escucharon durante el proceso, para luego dar a conocer sus argumentos de por qué fallaron en tal o cual sentido, sea hallado culpable o inocente.

El fiscal Dr. Juan Pablo Baños, en su alegato inicial manifestó que la reacción que llevó a la muerte posterior de Craia, luego de una discusión familiar, fue desmedida y violenta, por lo que a entender del Ministerio Público de la Acusación, la condena debería ser a prisión perpetua, conforme lo establece el Código Procesal Penal por el delito de homicidio calificado por el vínculo.

Ya la defensa, ejercida por los Dres. Fernando Moschini y Sebastián Romaldi, argumentaron que a raíz del contexto familiar en el cual se dio todo, el hecho debería encuadrarse como legítima defensa ya que no hubo dolo homicida puesto que la victima vivía amenazando a su familia toda: esposa, hijos, nietos, de forma continuada y de manera agresiva, física y psicologicamente.

Luego de los alegatos de apertura esgrimidos tanto por la fiscalía como de la defensa, comenzó la ronda de testigos, que se inició con los testimonios de los agentes de policía de Pujato y del Jefe de la División Científico Forense de la Agencia de Investigaciones (AIC) quienes fueron dando los detalles del trabajo realizado cuando fueron convocados al lugar, luego que la familia llamara al servicio de emergencias del SAMCo y luego a la propia policía y que fue lo que encontraron en la escena dentro de la vivienda familiar.

En resumidas cuentas, aquel mediodía de marzo en que Marta, estaba por servir los ñoquis con salsa y estofado, su esposo, y como lo había hecho durante más de 40 años, le espetó "servíme" a lo cual su hijo Uriel, intentó que entienda: "pará, que mamá no puede hacer todo" y desencadenó la pelea ante la reacción violenta del hombre, quien arrojó una silla sobre la mesa familiar, impactando en el brazo de la mujer y rompiendo platos, vasos, y desparramando la comida caliente, inclusive sobre su nieto de 10 años que estaba de visitas en la casa con su papá.

Ante esta situación, el propio hijo, en defensa de su hijo y de su madre, hasta la suya propia, es que toma un cuchillo de cocina que estaba sobre la mesa, y luego de un cruce de puños y empujones, se lo clava en la espalda, ocasionando la herida que luego desencadenará en el fallecimiento posterior del hombre de 65 años.

Pero volvamos a las palabras de su esposa, porque luego de responder que si, que quería declarar, porque tenia mucho para decir, y vaya si tenía, porque comenzamos a conocer el trasfondo de una vida de terror, donde los celos, el acoso, la persecución, el control, las amenazas, y el miedo eran una constante, desde el mismo día que se pusieron de novios.

"Yo recuperé mis amistades de la escuela primaria, hace muy poco, después que mi marido falleció" explicó Marta, y recordó que una amiga le dijo "te acordás aquella fiesta de la primavera que ustedes se pusieron de novio, que él te vino a buscar a casa porque no quería que vengas a la fiesta" con lo que indicó que todo se inició hace mucho tiempo: "Toda la vida viví una vida de mierda con él. No podía hablar ni con mi madre ni con mis hermanas

"Yo pensaba y tenía la esperanza que cambiaría" pero esto nunca sucedió, "si hasta cuando nació nuestro hijo varón (Uriel) me dijo "te saliste con la tuya, y desde ese momento, lo despreció, y se lo hacía saber cada vez que podía" relata la mujer entre momentos de seguridad y otros en los cuales se quiebra, ante la atenta mirada del tribunal de 3 jueces, integrado por 2 mujeres, que se van horrorizando al acompañar el testimonio de la mujer.

A lo largo del relato, Marta va relatando detalles, vivencias y cosas que le pasaron a lo largo de más de 40 años de convivencia con Miguel "Mito" Craia, mientras responde a las preguntas de la Fiscalía o de la Defensa, y a cada minuto, la capacidad de asombro, va quedando de lado, ante cada comentario de la mujer, que cuenta que por momentos "tenía miedo hasta de dormir porque no sabía si iba despertar viva al otro día" y por momentos sostiene que su culpa fue "haber arrastrado a sus hijos a la vida que llevó con su esposo, por no haberse animado a separarse, o por no entender en que había fallado para que él fuera así"

"Los voy a matar a todos" era ya una frase remanida en la casa, y que infería miedo a todos y "si no lo enfrentaba ese día, lo iba a cumplir, porque nunca lo había visto de esa manera, sacado, furioso..." recuerda Marta sobre los minutos fatales pero que tal vez le salvaron la vida a ella, a su nieto y a su hijo, porque cuenta que ya una vez, "en una oportunidad anterior, si bien Uriel no quiso hacer la denuncia, había sido el padre quien había intentado apuñalar a su hijo, quien para no perjudicarlo a pesar del permanente desprecio, no hizo la denuncia".

"Yo lo amaba, y le dediqué mi vida a él, a pesar que él hizo de mi vida, una mierda" aunque  "la verdad, que yo no hubiera querido ese final para él" explica en su testimonio "pero hoy recuperé la paz y mi vida" resume Marta. viuda de la víctima y madre del victimario. 

Ahora, a la luz de los hechos, la duda es: ¿Quien es víctima y quien victimario en toda una vida con desenlace trágico?

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