POR LA HAZANA

Basquet 16 de agosto de 2016 Por
Un equipo que no sabe de especulaciones y ahora necesita una hazaña Juegos Olímpicos. Luego de terminar Argentina necesitará su mejor versión colectiva, sobre todo en ofensiva, para hacerle fuerza a un rival súper poderoso.
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¿Y si Facundo Campazzo no hubiera ido a buscar ese rebote final? ¿Y si el triple de Andrés Nocioni se hubiera ido lejos después de pegar en el aro? ¿Y si Emanuel Ginóbili hubiera errado los dos libres del segundo suplementario y Brasil hubiera acertado un triple desde la mitad de cancha? ¿Y si Argentina hubiera perdido con Brasil y, agotado físicamente como se lo vio anoche, hubiera quedado eliminado de los Juegos Olímpicos ante España con este 92-73?

¿Qué se estaría diciendo? ¿Se privilegiaría un análisis cualitativo o el mero resultadismo hubiera predominado? Sí, llegará el final de la carrera en la Selección para Manu y para algún histórico más, es cierto. Y si hubiera llegado ayer sin clasificarse a los cuartos de final, ¿qué habría pasado?

Habrá tiempo para reflexionar sobre estas preguntas hasta mañana, cuando Argentina enfrente a EE.UU en cuartos (Croacia-Serbia, España-Francia y Lituania-Australia, los otros cruces). Mientras, ¿por qué no desgranar los puntos altos de la Selección en el Grupo B y lo que debería mejorar, más allá de la dificultad del duelo que se viene?

Cualquiera hubiera firmado un récord de 3-2 en el grupo antes de pisar suelo carioca. Ni hablar. Pero dos derrotas de España y los sospechosos 50 puntos de diferencia que dejó Lituania ante los españoles llevaron a esta ubicación de la Argentina, que no sabe de especulaciones. Eso sí, de ahora en más será todo a cara o cruz y entonces deberá aparecer la Selección como equipo.

Ver en acción a Ginóbili, Nocioni y Scola en este momento de sus vidas agota los adjetivos. Y es muy valiosa la recuperación de Delfino, por más que se espera su aparición estelar en algún partido. El funcionamiento colectivo debe primar, para no esperar 37 puntos de Chapu y 33 de Campazzo todos los encuentros.

Argentina necesitará de todo su personal en los cuartos de final, porque si algo quieren los históricos y quienes piden pista es tener dos chances de pelear por medalla. Y para eso hay que llegar a la semifinal. Durísimo objetivo, pero si no se piensa así en unos Juegos Olímpicos, ¿para qué venir?

La actitud, la entrega y la enjundia con la que han jugado todos los partidos, incluso el de ayer hasta la mitad del último cuarto, ha sido inclaudicable. Pero como dijo Ginóbili, los partidos generalmente se ganan con básquetbol. Lo que se necesita es que en lugar de depender de la mano caliente de uno o dos jugadores, el equipo aflore como figura con mayor rotación de la pelota para marear al rival y sacarlo de ritmo defensivo.

Si no haberle ganado a Brasil después de 50 minutos probablemente hubiera significado la eliminación en la fase de grupos, ahora resta pensar en el futuro. Para seguir, hay que ganar. Para ganar, hay que jugar en equipo. Y jugar en equipo es el sello argentino y será el legado de una generación que se acaba y que no depende de un resultado para permanecer en la historia grande del deporte.

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