LA IMPORTANCIA DE REGALAR VIDA

Sanford 30 de mayo de 2018 Por
En el Día Nacional de la Donación de Órganos, dialogamos con Cintia, Tía y donante de una parte de su hígado a su sobrina Adara, la nena de 5 años que padecía cáncer de hígado. Que este sea un reconocimiento por este acto de amor, solidario, generoso y desinteresado.
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Cintia Serrano - Donante de una parte de su hígado para su sobrina de 5 años: Adara

En el Día Nacional de la Donación de Órganos, dialogamos con Cintia, Tía y donante de una parte de su hígado a su sobrina Adara, la nena de 5 años que padecía cáncer de hígado. Que este sea un reconocimiento por este acto de amor, solidario, generoso y desinteresado.

No hace falta recordar el caso de Adara, que ampliamente venimos cubriendo desde este medio. Ahora lo importante es que Adara y su tía Cintia están en plena recuperación. (ver nota)

Lo que no debemos olvidar es que hace tan solo una semana atrás, ambas eran internadas en el Sanatorio de Niños de la ciudad de Rosario para la cirugía de ablación y trasplante de una parte del hígado de Cintia para que Adara pueda continuar con su vida normalmente.

Ayer, casi contra todos los pronósticos médicos que auguraban una recuperación más lenta, Cintia, fue dada de alta y ya está en su casa con su hijita y su madre para cuidarla.

Hoy, casualmente en esta fecha tan particular e importante para la donación de órganos, fuimos a dialogar con ella para saber de sus sensaciones y de su fe, de su amor y de su entrega.

Casi con la misma tranquilidad que nos recibió antes de la cirugía y segura que iba a hacer lo correcto, guiada por su fe y por la férrea voluntad de ayudar a su sobrinita Adara, nos recibió ahora. Algo más pálida por haber estado bajo cirugía algunas horas y por la misma recuperación nos contó que "nunca sentí miedo. Ni antes ni ahora. Siempre estuve segura y tranquila para hacer lo que hice. Tenía y tengo el apoyo de mi familia que siempre estuvieron a mi lado"

Se emociona mientras nos va contando, y también lo hace su madre, quien de cerca observa la charla e infla el pecho de orgullo por el gesto de su hija y la posibilidad de ver a su nieta sana, recuperándose.

"Lo volvería a hacer sin pensarlo. Si de eso depende la vida de una persona que amo y quiero, seguramente no dudaría ni un segundo en hacerlo nuevamente, y segura de contar con mi familia como lo hice ahora" nos cuenta Cintia, y agrega "antes tenía fe en Dios, pero ahora sé que somos un instrumento para hacer el bien y de nosotros depende"

Todo un ejemplo a seguir. Todo un gesto de amor y entrega, aún a costa del propio riesgo. Así vale la pena conocer a las personas.

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