ROMÁN: LA HISTORIA DEL NENE CASILDENSE QUE QUIERE SER IGUAL QUE MESSI

Locales 02 de octubre de 2018 Por
Cuando el astro del fútbol Lionel Messi tenía 9 años, le diagnosticaron que padecía deficiencia en las hormonas de crecimiento. El suministro de una hormona sintética durante unos 3 años le permitió mejorar su altura. Román, hoy también tiene 9 años, y le encanta entre otras cosas, jugar al fútbol. Él es casildense y sus papás, Damián y Elisabeth, luchan por obtener el tratamiento que le permita crecer. Ellos trabajan pero no tienen obra social que les permita cubrir el tratamiento y apelan a que las autoridades sanitarias los escuchen.
Román Ayala
Román (9)

Cuando el astro del fútbol Lionel Messi tenía 9 años, le diagnosticaron que padecía deficiencia en las hormonas de crecimiento. El suministro de una hormona sintética durante unos 3 años le permitió mejorar su altura. Román, hoy también tiene 9 años, y le encanta entre otras cosas, jugar al fútbol. Él es casildense y sus papás, Damián y Elisabeth, luchan por obtener el tratamiento que le permita crecer. Ellos trabajan pero no tienen obra social que les permita cubrir el tratamiento y apelan a que las autoridades sanitarias los escuchen.

La hormona de crecimiento es una proteína producida por la glándula hipófisis situada en la cara anterior del cerebro. Circula en el torrente sanguíneo y tiene efectos en todo el organismo. En ocasiones es llamada somatotropina o somatotrofina. La hormona de crecimiento utilizada para el tratamiento se denomina somatropina, y según nos contaron los papás de Román, esta droga cuesta unos $32.000 por semana, ya que debe aplicarse de forma diaria.

Esta hormona se aplica a través de un dispositivo especial, de colocación diaria, Messi, por caso, se pinchaba las piernas para inyectarse la hormona faltante todos los días y lo hizo durante más de 3 años. Es un método similar al de los diabéticos con la insulina.

Elisabeth, su mamá nos cuenta que "uno de los médicos que lo atendió nos derivó a Rosario para consultar al endocrinólogo, primero al Hospital provincial y luego al Centenario, donde nos atendió el Dr. Chiarpenello que le hizo todos los estudios y le diagnosticó el "Déficit de Hormona de Crecimiento" a la vez que explica que "el año pasado habíamos tramitado para poder recibir el tratamiento, pero como la Provincia no los da, nos dijeron que le correspondía a Nación, por lo que tuvimos que mandar toda la documentación."

Aunque como todo trámite burocrático siempre olvida que son personas quienes precisan de tiempos más dinámicos, hay quienes parecen hacer oídos sordos y hay quien pone buena voluntad "Todos quienes nos atendieron hicieron todo a su alcance pero no tenemos respuesta hasta ahora, es más, en agosto cuando nos atendió la Asistente Social, ingresa al sistema para ver como estaba el trámite, pero estaba como en stand by, y tuvo que darle nuevamente de alta, que fue como arrancar desde cero nuevamente" relata la mamá de Román.

Igualmente el trajinar ya lleva mucho tiempo y eso juega en contra en estos casos "Ya hace casi 4 años que iniciamos todos los trámites y hasta ahora nunca tuvimos una respuesta, más allá de la atención que nos han brindado hasta dar con el diagnóstico correcto. Nosotros quisiéramos que esto llegue a alguna autoridad nacional y que podamos brindarle a Román su tratamiento" culmina Elisabeth.

Damián, el papá de Román, mientras nos seba unos mates, también nos cuenta con emoción en su mirada "Hemos recibido infinidad de llamados ofreciéndonos ayuda y a todos les hemos explicado que no es que hacemos esto por dinero, porque gracias a Dios ambos trabajamos y lo que queremos es poder darle el tratamiento a Román".

Y como todo papá que ve en su hijo a un crack con los colores de su equipo relata que "cuando Román va a jugar al club donde juega, siempre ve que los chicos de su categoría son siempre más altos y eso le molesta, pero igual, no afloja y quiere seguir jugando. Román vive pensando en jugar a la pelota con su hermano mayor" y mientras charlamos, los hermanitos y Román respetuosamente siguen de cerca nuestra conversación, por ratos miran los dibujitos, y por momentos, no paran de patear una número 5 que anda por ahí.

Y ante la consulta, Damián nos cuenta que les ofrecieron muchísima ayuda económica "pero solo queremos poder darle su tratamiento de manera que comience y termine su tratamiento" y amplia "estamos agradecidos de corazón con la gente de Casilda, nunca dejamos de tener fe, y tenemos esperanza que alguien nos escuche".

Elisabeth vuelve de atender el teléfono que no para de sonar con personas que se brindan para colaborar y darle aliento y fuerza, así como vecinos que van llegando a la casa de Nueva Roma C "Estamos muy agradecidos por el apoyo que nos brinda la gente y esto nos dió mucha fuerza para continuar, inclusive para Román que venía algo decaído, ese día se levantó con muchas ganas y alegre". 

Román tímidamente se ríe y nos dice que le gusta como juega Pavón, su ídolo de Boca Juniors, aunque todos quisiéramos que pueda ser igual que Messi.

Damián y Elisabeth, son muy jóvenes. Tiene 3 hijos, de 11, 9 y 7 años. Dos varones y una nena. Se levantan todos los días a las 5:30 para ir a trabajar. Ella en un taller de costura de la ciudad y Román en la empresa que lo contrata como especialista en hormigón armado. Lo único que pretenden es darle un tratamiento digno a su hijo y que que crezcan felices. Nada más.

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