MELINCUÉ: HOMBRE QUE ABUSÓ DURANTE 2 AÑOS DE SU HIJASTRA DE 12 AÑOS QUEDÓ DETENIDO

Regionales 19 de enero de 2019 Por
En el día de ayer viernes por la mañana en los tribunales de Venado Tuerto se realizó una audiencia imputativa por un hecho que investiga la fiscal Andrea Cavallero, ocurrido en la localidad de Melincué. El hecho fue denunciado hace dos días, pero data de por lo menos dos años atrás. El abusador quedó detenido en prisión preventiva mientras se realizan tareas investigativas complementarias en virtud del cumplirse preceptos legales de entorpecimiento procesal y existir riesgo de fuga por la pena en expectativa. La comunidad conmovida por la desgarradora historia de vejaciones, violencias y abuso contra su propia familia.
Alcaidía de Melincué
Alcaidía de Melincué

En el día de ayer viernes por la mañana en los tribunales de Venado Tuerto se realizó una audiencia imputativa por un hecho que investiga la fiscal Dra. Andrea Cavallero, ocurrido en la localidad de Melincué. El hecho fue denunciado hace dos días, pero data de por lo menos dos años atrás. El abusador quedó detenido en prisión preventiva mientras se realizan tareas investigativas complementarias en virtud del cumplirse preceptos legales de entorpecimiento procesal y existir riesgo de fuga por la pena en expectativa. La comunidad conmovida por la desgarradora historia de vejaciones, violencias y abuso contra su propia familia.

La funcionaria del MPA imputó a Gabriel M. de los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante, abuso sexual con acceso carnal agravado por su condición de guarda y amenazas en perjuicio de su hija menor de edad. La fiscal solicitó la prisión preventiva, medida que fue acompañada por la resolución del juez en feria Dr. Leandro Martín, quien entre otros conceptos consideró “el hecho afecta la dignidad de la niña como tal o como mujer, generando temor en todo el núcleo familiar con conductas abusivas no solo de índole sexual, sino también ejerciendo violencia de género y familiar que sellan la suerte en cuanto a la valoración de la prisión preventiva”.

Durante la imputación, Cavallero informó que el imputado abusó de su hija por primera vez a los 12 años de edad y continuó en forma periódica en su casa, aprovechando la ausencia de la madre que trabajaba por la tarde o en viviendas de amigos, una de las cuales estuvo en calidad de cuidador y otra que estaba arreglando. El relato es estremecedor, ya que el sospechoso no solo abusaba sexualmente de su hija, sino que castigaba duramente a la familia integrada por otro hermano y la madre, quienes vivían atemorizados por la violencia que ejercía el sujeto manteniéndolos en ese estado, llegando incluso a privarlos del sueño.

Los convivientes, madre e hijos, coinciden en que el carácter del hombre cambió desde hace “tres años”, cuando empezó a maltratar a la niña, informándole incluso que no era su padre biológico, a pesar de que le dio su apellido. Por esos tiempo habrían comenzado los abusos, un seguimiento que le iba impidiendo relacionarse a la chica con gente de su edad y sobre de todo del sexo opuesto. Y esto fue precisamente el detonante de un hecho escalofriante ocurrido un fin de semana atrás cuando la joven fue a cumpleaños y la familia fue a buscara en la madrugada y no la halló.

La joven había salido a dar una vuelta con las amigas, y al volver y saber que la buscaban se escondió en el baño y llorando aviso a su hermanito que ya estaba. Volvieron a buscarla y al llegar a la casa se desató el infierno, ya que el abusador, fuera de si, no sólo la acorraló en un rincón golpeándola, sino que tomó un cuchillo muy afilado que usa en su profesión y le cortó el cabello, advirtiéndole que no la mataba porque la madre le rogaba que no lo hiciera. Luego ordenó a su mujer que tomara su ropa de vestir, pinturas y calzado y lo arrojara fuera de la casa. Fue una noche que ninguno de los aterrorizadas víctimas olvidará, porque “nadie durmió esa noche”, cada vez que se querían acostar el hombre les gritaba y los hacia levantar con amenazas y gritos.

Unos días después cuando la madre llegó a la casa vio a su hijo de 13 años afilando un cuchillo y al preguntarle porque lo hacía le dijo que era para matar a su padre, cansado de la violencia y de que abusara de su hermana. El chiquillo se había convertido en confidente de la niña, quien le contaba cada vez que el hombre la sacaba de la casa y la violaba. Un dato no menor es que a pesar de que no tenía novio, le dijo a la madre que le comparara anticonceptivos y se los hiciera tomar.

Ese día el abusador había ido a una casa que estaba arreglando y se llevó la niña y nuevamente la violó en un lugar donde dejo lo que al parecer son sus huellas genéticas. Cuando llegó la madre tenía los ojos llorosos. El temor era tal que nadie dijo nada pero la situación había sobrepasado todos límites. El hermanito confió el calvario de su hermana y familia a un amigo y luego contaron a una profesional de la salud lo que estaba pasando, también intervinieron una tía y el padre biológico. Luego la madre hizo la denuncia.

El cuerpo de la jovencita mostró a la forense con claridad el mapa del castigo físico sufrido, la violación y las vejaciones a las que era sometida donde cada acceso era con total brutalidad, como la que uso el perpetrador cuando la amenazó y le recordó “sos mía”.

El sujeto es considerado en su empleo como un buen trabajador, responsable, interactuaba socialmente y era de confianza de algunas personas. Pero la obsesión por su hija sacó a relucir sus peores instintos convirtiéndose en el verdugo de una buena familia. Si bien el proceso recién empieza, la pena en expectativa en este caso es de una mínima de 8 y una máxima de 40 años.

Fuente: Guillermo Bravo / RedacciónFirmat.com - Norma Migueles / Primero la Noticia

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