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Fútbol 18 de marzo de 2016 Por
La Dra. Servini de Cubría citó a declarar a cuatro ex funcionarios. La onda expansiva inquieta al Gobierno. El escándalo
Frente-AFA

El escándalo corresponde al fútbol, pero se explica mejor en la jerga de otro deporte, el billar: lo que ocurrió días atrás con la causa del Fútbol para Todos fue un golpe a tres bandas. La decisión de la jueza María Servini de Cubría de citar a cuatro ex funcionarios por el manejo presuntamente irregular de fondos millonarios impactó en un sector alto del kirchnerismo, en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) e inesperadamente en el Gobierno de Mauricio Macri. Hasta dónde puede llegar la onda expansiva de la bomba judicial es un incógnita. E inquieta. Por lo que ya pasó, pero sobre todo por lo que puede venir.

Ya tienen cita para principios del mes próximo el ex vicegobernador Gabriel Mariotto; José Gaincerain, identificado más de una vez como mando derecha de Aníbal Fernández; Pablo Paladino, también vinculado al ex jefe de Gabinete, y Mariano Delorenzi, de fugaz paso por el FPT, de la mano de Juan Manuel Abal Medina, también ex ministro coordinador.  El nombre de Delorenzi es el que encendió la alarma en el Gobierno actual, básicamente porque lo integra desde enero de este año. Trabaja como coordinador ejecutivo en la Secretaría General de la Presidencia que comanda Fernando de Andreis, cuya oficina es actualmente el paraguas del programa del fútbol. Sin embargo, Delorenzi ya no está vinculado con el FPT. Entonces, ¿para qué lo llamaron?  “Es amigo del colegio de De Andreis, como también lo son los hermanos Nejamkis (Lucas y Facundo), dos de las personas de más confianza de Abal Medina. Se conocen los cuatro. Uno de los hermanos Nejamkis fue el que lo llevó al Fútbol para Todos en 2012, pero Mariano (por Delorenzi) estuvo ahí sólo tres meses, y ahora entró al Gobierno por su amistad con De Andreis”, contó a Clarín una alta fuente del Gobierno.

Pese a la situación judicial, en la Casa Rosada insisten en que el rol de Delorenzi (un ex militante radical alguna vez vinculado al grupo Sushi) era “menor, un cuarto escalón. Si bien el firmaba algunas certificaciones de servicios, no firmaba guita. El certificaba que el servicio de TV que pagaba el Gobierno se prestara”. En el Gobierno reconocen de todos modos la incomodidad del tema, sobre todo cuando están tratando de transmitir una gestión más transparente.

La jueza Servini tiene actualmente dos veedores siguiendo la operatoria. Y todos los meses (la semana pasada fue la última vez), la Secretaría General debe informarle cómo está manejando el dinero. Las sospechas de la jueza, a partir de una investigación que hizo en su momento el periodista Luis Majul y que derivó en una denuncia de la legisladora Graciela Ocaña, tienen que ver con el manejo de cheques. A grosso modo, lo que ocurría era lo siguiente: la AFA recibía plata de la Nación y les daba a los clubes cheques a 30, 60 o 90 días; los clubes más apremiados los cambiaban en cuevas que ganaban un suculento porcentaje por el adelanto de dinero. Esas “financieras” estaban vinculadas, se sospecha, a los propios dirigentes de AFA. Negocios para todos.

En ámbitos políticos y deportivos se dan ahora dos hechos como confirmados. O casi. Servini citaría en breve a Aníbal Fernández, Jorge Capitanich y Juan Manuel Abal Medina. También querría escuchar al actual titular de AFA, Luis Segura, debilitado desde que su nombre quedó salpicado por los derivados del FIFA Gate, uno de los casos de corrupción en el deporte más bochornosos de la historia. “El rumor es que a Segura lo van a citar, pero confirmación no hay. Al menos yo no la tengo”, le respondió ayer a este diario un dirigente de peso en la Asociación de Fútbol.  ¿Cómo caería una indagatoria de Segura a pocos meses de una nueva elección en AFA y cuando el presidente de Argentinos Juniors aún no bajó su candidatura? Imposible saberlo. Hay quienes ya dan por caída esa postulación, pero tampoco ven tan firmes de concretarse los deseos de Marcelo Tinelli de comandar el fútbol. En todo este extraño clima, dicen que quien anda con una sonrisa es Daniel Angelici. El presidente de Boca formó dupla con su par de San Lorenzo, Matías Lammens, para ordenar las cuentas de la AFA durante la transición. 

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