RAUL QUIERIDO

Política 31 de marzo de 2016 Por
Hoy, 31 de marzo se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Raúl Alfonsín. El hombre que garantizo la Democracia en la Argentina, el hombre que, cuando asumió la presidencia en 1983, se puso como objetivo entregar el gobierno a otro presidente elegido democráticamente.
Raul Alfonsin
Ex Presidente Raul Alfonsín

Los argentinos tenemos la ¿mala? costumbre de recordar a nuestros grandes hombres y mujeres en el aniversario de su muerte. Si buscamos el por qué, tal vez sea porque a los argentinos no cuesta reconocer en vida los grandes aportes de hombres como Raúl Alfonsín.

Alfonsín fue un dirigente que siempre lucho por las libertades. Se comprometió con la defensa de los derechos de todos y todas cuando fundó la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos en 1975. 

Llego a la presidencia el 10 de diciembre de 1983 y entre sus primeros actos de gobierno está la ratificación del tratado que creo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para la protección de las libertades fundamentales de los americanos y cuyo protagonismo, en 1978, permitió mostrar al mundo el terrorismo de estado con sus centros de detención y aniquilamiento. Pero además, a cinco días de asumir el gobierno sancionó el decreto158/83 por el cual se ordenaba el proceso contra las juntas militares que habían gobernado el país. Ese mismo día creo la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) cuyo objetivo era registrar y probar las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura para respaldar el juicio a las juntas militares y envió un proyecto de ley que anulo la ley de autoamnistia de la dictadura que había sido acordada por los militares con otras fuerzas políticas. Estas iniciativas constituyeron un precedente mundial sin igual. Mientras Argentina enjuiciaba y enviaba a la cárcel a los genocidas de la dictadura en otros países se negociaron las transiciones. 

Fue un ferviente luchador por la integración regional creando, junto a su par de Brasil, el MERCOSUR y firmando un tratado de paz con Chile. Fue un trabajador incansable en pos de la igualdad de derechos restableciendo la patria potestad compartida en 1985 y sancionando la ley de divorcio vincular en 1987. Pero principalmente, fue un ferviente defensor del Estado de Derecho, garantizando la Democracia enfrentando las rebeliones militares que buscaban alterar el orden democrático. En 1989 entrego el gobierno, como se había propuesto, a un presidente elegido por el pueblo, después de 60 años de interrupción a los gobiernos democráticos.

Desde 1989, al dejar la presidencia, y hasta el día de su muerte, Alfonsín se constituyó en un hombre de dialogo que valoraba lo opinión del otro, al que veía como un adversario con ideas distintas, no como un enemigo al que hay que destruir.

Él se reunía con Castro y con Reagan y les decía de frente lo que pensaba de sus gobiernos; tenía posiciones críticas respecto de la sociedad rural, la prensa corporativa y la iglesia comprometida con la dictadura y si bien era un hombre que respondía a la críticas que tenía su gobierno, en el mismo no hubo listas negras ni opositores perseguidos porque creía en la libertad de expresión. Siempre utilizo la justicia y la ley, nunca la arbitrariedad personal. Luchaba por la integración de la región y siguió luchando por lo mismo cuando dejo la presidencia. Él pidió por la libertad de los detenidos en otros países de la región porque no le alcanzaba con luchar por los derechos humanos en Argentina, entendía que los mismos debían ser respetados en toda la región si queríamos que nunca más hubiera dictaduras en América Latina.

Él fue un hombre que entendió que los objetivos personales deben ser dejados de lado en beneficio de las necesidades de la sociedad.

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