GENTE TOXICA

Columnas de Opinión 02 de agosto de 2016 Por
¿Quién no se ha enfrentado alguna vez con alguien que quería que hicieras todo lo que quería? ¿Con alguien que se había propuesto hacerte la vida imposible? ¿Con un jefe autoritario que pensaba que podía disponer de tu vida las 24 horas del día? ¿Con un amigo envidioso que celaba todo lo que obtenías? ¿Con una vecina chismosa que controlaba a qué hora salías y entrabas a tu casa y con quién? Se trata de personas tóxicas que potencian nuestras debilidades, nos llenan de cargas y de frustraciones.
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Los mete-culpas  

“Con todo lo que yo hice por vos, ahora ¿me pagas así?” “Yo tuve que dejar de estudiar cuando vos naciste”. “¡Terminá toda la comida!, hay chicos que no tienen que comer”. A esa gente que nos quiere trasladar sus frustraciones y fracasos hay que decirles: lo lamento, vos lo hiciste porque quisiste, yo no decidí nacer, el hambre del mundo no desaparecerá por tu auto-castigo. También está LA AUTO CULPA (el AUTOREPROCHE) y el PENSAMIENTO RÍGIDO: “¿Cómo me voy a comprar yo esos zapatos que me gustan  si los chicos necesitan un montón de cosas?” Y tal vez tus hijos tienen veinte pares de zapatillas. “¿Cómo puedo ser feliz yo, si mi mamá, mi hermana y mi tía están separadas y solas?”  Así es como boicoteas tu matrimonio.  “Por mi culpa  mis padres se separaron”. (Ellos se separaron porque no se querían)  Por otro lado LOS PENSAMIENTOS RÍGIDOS boicotean el éxito. “Para qué insistir, si ya lo intente un millón de veces y fracasé”. “Yo no sirvo para esto”. “Así me lo enseñaron de chiquito y así es como debe ser”. Vivir con culpa es condenarse a vivir insatisfecho, victimizándose todo el tiempo por la vida que nos ha tocado vivir. Ahora bien, la pregunta es: ¿nos tocó vivir esta clase de vida o hemos elegido mal la vida que queremos vivir?

Los  envidiosos

Una serpiente estaba persiguiendo a una luciérnaga. Cuando estaba a punto de comerla, ésta le dijo: "¿Puedo hacerte una pregunta?". La serpiente respondió "En realidad nunca contesto preguntas de mis víctimas, pero por ser tú te lo voy a permitir". Entonces la luciérnaga preguntó: "¿Yo te hice algo?" "No" -respondió la serpiente. “¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?". "No" -volvió a responder la serpiente. “Entonces, ¿por qué me quieres comer?". "Porque no soporto verte brillar" - respondió la serpiente. La envidia es un sentimiento destructivo.

Había un rey que quería saber qué era peor, si ser tacaño o ser envidioso; entonces tomó a dos personas y les dijo: "A uno le daré todo lo que me pida, pero al otro, le daré el doble." Entonces el envidioso dijo: "A ver si entendí bien rey, ¿todo lo que te pida me lo darás pero al otro le darás el doble?" "Sí", dijo el rey. Entonces le dijo el envidioso al avaro: "Pida usted primero". "Faltaba más", dijo el avaro, "primero están los caballeros." Que sí, que no; entonces el envidioso dijo: "Ok, yo pido primero: que me saquen un ojo." Su lema es: "Si yo no puedo, él tampoco."

Napoleón Bonaparte: "La envidia es una declaración de inferioridad."

La palabra envidia proviene del latín y quiere decir: "Yo veo". La palabra admiración también proviene del latín y significa: "Yo miro a".  Ambas tienen que ver con mirar; la diferencia es que la envidia trae bronca; y la admiración motiva.  Envidiar es decir "te miro para destruirte", admirar "te miro para aprender cómo lo lograste."

Un viejo dicho popular dice: si miras mi éxito, mira también mi sacrificio.

Los descalificadores

¡Excelente trabajo!, lástima que lo entregaste tarde. “No lo vas a entender” “Dejá, mejor lo hago yo, es demasiado para vos”

Su especialidad son los dobles mensajes. Hoy te endiosan y mañana te bajan del pedestal en un instante. Se esconden detrás de máscaras: juega el papel del amigo, del compañero y por qué no, hasta de un hermano. Otro rasgo llamativo de este tipo de personas es que pretenden "ser perfectas"; el descalificador  jamás podrá admitir un error, y por supuesto no sentirá culpa por nada. Además es una enfermedad contagiosa puesto que el descalificador fue víctima de otro previamente.  En la NASA hay un cartel que dice: "Está comprobado que el abejorro, aerodinámicamente, no puede volar por su peso, tamaño y cuerpo, sólo que él no lo sabe.”

Los agresivos verbales

¡Aprendé a manejar, andá a lavar los platos!

Las personas que sufren de incontinencia verbal tienen dentro de su vocabulario una palabra a la que aman y es "no". Digas lo que digas, por más que propongas una idea de oro, esta persona te dirá "no". El agresivo verbal es mordaz, intimidante y ofensivo. Su objetivo será despertar el miedo y el temor. Su propia inseguridad es la que le impide establecer vínculos sanos y relaciones interpersonales prósperas.

Los psicópatas

Los psicópatas son personas que no tienen culpa ni angustia, que mienten, engañan, roban y no sienten culpa.  Son como el camaleón, por su gran capacidad de cambiar de actitud adaptándose a la que le resulte más  ventajosa. Son personas que no aman a nadie. Siempre se ofenden por todo. "Llevan y traen" todo el tiempo. Adoptan máscaras de espiritualidad y religiosidad. Son resentidos y amargados. Suelen ser individuos sumamente locuaces: siempre tienen respuestas rápidas y son capaces de "vendernos" cualquier realidad.

Los mediocres

“¿Para qué te vas a esforzar? ¿por lo que te pagan?” “¿Para qué vas a estudiar más, si con 4 te eximes?”  El dicho: mejor malo conocido que bueno por conocer es falso. El 90% de los que fracasan no han sido derrotados sino que en realidad; ellos han renunciado.

Los chismosos

- Hija, dicen las vecinas que te estás acostando con tu novio.

- ¡ Ay, mami ! La gente es más chismosa. Una se acuesta con cualquiera y ya dicen que es el novio.

El chisme seduce, hipnotiza, fascina, atrae, encandila y también destruye. Si te detenes a dar explicaciones o a tratar de entender los rumores, te vas a desenfocar de lo que realmente importa.

Los  autoritarios

“Esto es así, y si no te gusta, ahí está la puerta”. La persona  autoritaria no guía, sino  hostiga. No logra que su equipo obedezca voluntariamente, sino que obtiene el control inspirando temor en lugar de confianza. ¿Por qué fracasan?:

  • Porque son inseguros. Creen que llegar a ese puesto los habilita a descalificar y maltratar.
  • Por ser soberbios: ellos son los únicos que siempre saben todo y tienen la última palabra.
  • Porque tienen miedo: creen que todo el mundo les quiere quitar el puesto, entonces guardan información y no transmiten el conocimiento y la experiencia que lograron.

Los  neuróticos

“Si no les gusta como soy, cambien ustedes”. El neurótico/a, esté donde esté, llamará constantemente la atención. Buscará agradar a todos. Tiene necesidad de poder y liderazgo. Es autosuficiente y, por lo tanto, es difícil que escuche el consejo de alguien. Buscan la perfección en todo y cuando no lo logran son presas de sus propias angustias y tensiones. En resumen, la persona neurótica es: • Perfeccionista • Conflictiva • Agresiva • Culpógena • Inhibida • Inteligente • Extremista • Egoísta • Infantil • El neurótico invade, controla, aglutina, asfixia y se pegotea permanentemente al otro. El mensaje es: "Sin mí no vivís."

Los  manipuladores

Ella, triste: "Me gustaría que me regalaras flores" Él, al día siguiente: "Mi amor, te traje flores"  Ella, enojada: "Ahora no las quiero, no fuiste espontáneo"

Por lo general, los manipuladores estudian a las personas en busca de su vulnerabilidad, de su debilidad. Ellos suelen tener como objetivo a la gente  dependiente, crédula, gente con complejo de inferioridad o llena de culpa, que le cuesta decir "no" y que teme a la confrontación. Como ese chiste que dice: ¡Ay Doctor! Tengo un carácter muy débil: los hombres consiguen todo de mí. – Tranquila. Hay muchos métodos de fortalecerlo. – No Dr. Lo que yo quiero es que no me dé cargo de conciencia.

Los manipuladores te dicen una cosa y hacen otra. Son improductivos. Sus vidas no dan frutos. Sus historias, que parecían tan fantásticas, son simplemente eso, historias ficticias. En un principio utilizará la seducción, hasta lograr tenerte en sus manos. Suelen aparecer como alguien que es protector, bueno, que te quiere amar, que te da, pero después, todo lo que te da, no tengas duda de que te lo va a querer cobrar. Exigirá que estés en todo momento para satisfacer sus necesidades, pero nunca estará ahí para cuando  lo necesites. Tan hábil es, que de apoco, utilizará con mayor frecuencia la crítica, el maltrato y la culpa para manipularte. Te hará creer todo el tiempo que vale más que vos, para que te dé miedo perderlo y quieras retenerlo.      “Te he dado los mejores años de mi vida y ahora me dejás” Precisamente “ahora vienen los peores”

Los  orgullosos

"¡ Que me llame él !  Yo no lo voy a llamar.

El orgulloso es aquel que tiene un exceso de confianza en sí mismo. Tener confianza en nosotros mismos y en los demás es muy bueno y productivo, sin embargo necesitamos dejar un margen necesario para mejorar, cuestionar, reconocer los errores, superarnos, darle un lugar a la equivocación y romper con el perfeccionismo que nos encierra en nuestra vanidad.

Los  quejosos

La queja es un lamento, una demanda, un reproche, una desazón, un disgusto, un reclamo permanente que lo único que logra es alejarte de la mejor gente. La queja sólo produce insatisfacción, siempre mostrará descontento, resentimiento, disgusto. Muchas personas hacen de la queja un hábito, una forma de vida, pensando que si se siguen quejando, el problema desaparecerá; o que quizás, otro ser humano bondadoso se apiadará de su situación y solucionará su problema. Los quejosos ven todo negativo y se excusan diciendo: "No puedo” “No tengo”.

Los  falsos

Las personas falsas son como el vino barato, con el tiempo se ponen agrios y al final nadie los traga.

El poder de las palabras "sí" y "no"

¿Cuántos dijeron "sí" cuando querían decir "no"? Generalmente tenemos miedo a decir que "no" porque no queremos desentonar ni quedar mal. Tenemos miedo a las consecuencias negativas. Cuando no podemos decir "no" es porque no sabemos ni podemos distinguir cuál es nuestra prioridad en la vida, hacia dónde estamos apuntamos y cuál es nuestro objetivo. Un "no" pronunciado con la más profunda convicción es mejor y más grande que un "sí" enunciado sólo con el propósito de complacer o, lo que es peor, de evitar un problema.

 ¿Cómo protegernos de la gente tóxica?

 Siempre es mejor evitar exponerse a cualquier agente tóxico. Si no se puede, probemos entonces estos consejos:

No idealizar a nadie. No reaccionar mal ante las palabras de la gente. No esperar nada de nadie. No compararte con nadie. No valorar el dolor: debemos identificarnos con la felicidad y con el éxito, no con el dolor. No ponerte en víctima. No querer cambiar a nadie. Usar una comunicación breve, eficaz y positiva para evitar el "me fui de boca". Establecer los límites necesarios que demande cada tipo de vínculo. Conectarnos con lo bueno y lo mejor de cada persona. No te enojes, no te amargues, sé astuto e inteligente. Y si te queda tiempo,  procura siempre SER FELÍZ.

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